LA GUERRA DE LA DEMOCRATIZACIÓN ISLÁMICA
por José Martiniano Duarte

 

La Guerra del Golfo fue la primera guerra de la segunda ola de la evolución estratégica, la del predominio del factor económico. A esta guerra que viene, la nueva guerra del Golfo, podríamos llamarla la “guerra de la democratización islámica” enmarcada en la lucha de los Estados Unidos por afianzar su poder hegemónico mundial.

Pareciera que algunos analistas de política internacional se quedan siempre en el análisis del mundo que se fue, el del último conflicto. Y digo esto porque no podemos pensar este conflicto del Golfo, que se está desarrollando ahora, con los parámetros, el ambiente internacional y las reglas de la pasada Guerra del Golfo Pérsico.

Aquella, la primera guerra de la post Guerra Fría, tuvo algunas características que la diferencian de la que viene. En primer término, aunque los actores parecieran ser los mismos, debemos distinguir los intereses en juego que esos actores tienen en la actualidad.

EEUU no pelea esta guerra por el petróleo del Golfo, ese (el petróleo del Golfo) ya lo tiene desde la anterior. Hoy tiene dos intereses mucho más importantes, que permiten delimitar sendos objetivos a alcanzar:

1. El petróleo del Mar Caspio:

Los Estados Unidos saben que, si pretenden ser la más grande potencia mundial de nuestro tiempo, sólo podrán lograrlo manteniendo bajo control la fuente y reservorio más importante de energía, y lo necesita imperiosamente para evitar que lo obtenga Europa; para que la Unión Europea no se le adelante (Rusia de por medio).

En este sentido, Irak y su vecino Irán son la llave del Caspio o, mejor dicho, el Golfo Pérsico es el grifo del petróleo del Caspio. Además, recién después de esto podrá avanzar tranquilo y según le convenga hacia la reconversión del uso energético.

2. La Paz en Medio Oriente:

Si Estados Unidos pretende transitar este siglo XXI, que recién comienza, como la primera potencia mundial indiscutida, sabe que no sólo debe obtener victorias resonantes en el ámbito militar, sino que debe hacer méritos a favor de la humanidad y no sólo de los norteamericanos. El mundo reclama paz.

Esto es lo que le permitirá obtener el prestigio de primera potencia mundial sin discusión. Es imperioso que EEUU ponga fin al problema de Medio Oriente y es una exigencia de la Política Exterior e Interior norteamericana. La paz en Medio Oriente se ha convertido en exigencia y condición necesaria para ser la primera Potencia Mundial del Siglo XXI. Su "interés" es inaugurar una “Pax Americana” que, a similitud de las anteriores, la Romana y la Inglesa, dure por lo menos 100 años.

EEUU se juega el gran prestigio de primera potencia universal en Medio Oriente; Israel y el Estado Palestino. No sólo de petróleo vive el hombre.

¿Cómo va a ser esta guerra?

Esta guerra no va a ser como la anterior guerra del Golfo, en la que EEUU necesitaba ganar espacio físico para liberar a Kuwait, donde tenía objetivos físicos fundamentales, las fuentes de petróleo en Kuwait, Arabia Saudita y el propio Irak. En aquella guerra, Saddam Hussein valía más vivo que muerto; casi podría decirse que su figura formaba parte de la maniobra estratégica de los Estados Unidos.

Tampoco será una "expedición punitiva" como lo fue la Guerra contra Afganistán, aquí no le interesa castigar al pueblo Iraquí por el solo hecho de soportar a Saddam; es más, pareciera ser imprescindible que el pueblo iraquí sufra el menor daño posible ó no sufra daño alguno (por lo menos por parte del poder de combate norteamericano).

Las operaciones, probablemente, se inicien conjuntamente y, lo que es más importante, en apoyo de una rebelión interna de gran magnitud. El día “D” y la hora “H” no estarían determinadas por un tiempo cronos, sino por un tiempo oportunidad.

El estallido de la rebelión no debería ser pensado en el Kurdistán, al norte de Irak, ni en los chiítas del sur; lo más probable es que la rebelión se esté gestando en las propias narices de Sadam Hussein, incluso dentro del propio ejército regular.

Las fuerzas norteamericanas obrarán más por disuasión que por acción; será imprescindible que se desaliente cualquier amenaza que se configure tanto dentro del territorio iraquí como fuera del mismo. Habrá un gran empleo de armas de nueva generación que apuntan a desarmar al adversario más que a causarle daño físico. En esta guerra, Estados Unidos no sólo dejará ver su potencial bélico incomparable, sino la brecha tecnológica que lo separa de sus posibles adversarios en el orden internacional.

El objetivo estratégico operacional a alcanzar sería la instalación en Irak de una democracia islámica, que tenga mucho de democracia y lo suficiente de islámico como para conformar al resto del mundo árabe. Una democracia que pretenda construir un país nuevo y moderno, por supuesto con mucho apoyo de ellos, donde el bienestar del pueblo sea lo más importante. Tanto Irán como Jordania, que serían los interrogantes más importantes en la Región, estarían de acuerdo con esto; en primer término porque no se trataría de una ocupación de los EEUU contra el pueblo iraquí, sino el apoyo a una gran parte de ese pueblo, respetando lo religioso/cultural y, en segundo porque, finalmente, se convertirían en socios del negocio.

Tanto el líder iraní, Mohammed Katami, como el rey jordano son dos moderados en la región. Irán y Jordania principalmente, tendrán mucho que ver en la construcción de la paz en Medio Oriente.

Particularmente en Irán se viene gestando una importante corriente que impulsa reformas democráticas. Diversas corrientes políticas como el partido de Jesmatolá Tabarzadi, inaugurado en el 2000, ha llamado a realizar esas reformas democráticas, aunque con poco éxito en estos últimos tiempos.

"La democracia islámica es nuestro modelo para la humanidad. Un sistema donde la gente es maestra de su propio destino y elige su gobierno. Los esfuerzos por afectarla amenazan los intereses del pueblo".

Es muy posible que este tema de la paz, como objetivo trascendente de los Estados unidos en el conflicto, haya estado en la agenda del presidente Aznar en su reciente visita al Papa; inmediatamente después de reunirse con el presidente Bush.

Esto no es adivinar, es apenas el producto del análisis del conflicto. Si las cosas son distintas, Dios sabe lo que puede pasar. Pero creo que los norteamericanos no son tan ingenuos.

Mientras tanto la posición de algunos países pareciera estar en la vereda equivocada, la de Alemania, Francia y Rusia. Y no porque estos sean los malos, sino porque, en esta ocasión, da la impresión de que van a perder (el petróleo del Caspio y un importante espacio político internacional).

José Martiniano Duarte
Martes 4 de Marzo de 2003