|
Desde
hace más de tres años el Mercosur está pasando por una profunda crisis.
Mientras la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es una
clara propuesta de zona de libre comercio impulsada por los Estados Unidos,
el Mercosur ha perdido el rumbo como proyecto de integración política,
económica y cultural, formulado por Brasil y la Argentina para toda América
del Sur.
Un
proyecto integrador tiene como objetivo la creación de un nuevo espacio
geopolítico, que no es una mera suma de las partes, para la conformación
de un mercado ampliado. Si ese fuera el proyecto (que podríamos llamar
Mercosur mínimo), el ALCA sería una propuesta superadora y la decisión
adoptada - negociar como Mercosur nuestra participación en el ALCA - no
pasaría de un hecho simbólico que la fuerza de los acontecimientos arrasaría
como a un castillo de naipes.
Distinto
sería si encaramos el Mercosur como un problema de identidad y construimos
los ejes de nuestra integración y las instituciones que la representan.
El
camino a seguir
Ese
Mercosur, la unión de naciones que aportan su identidad histórica a un
nuevo proyecto de nación ampliada, donde blancos y negros, mestizos e
indios, patagónicos y amazónicos, porteños y paulistas, nordestinos y
andinos, atlánticos y pacíficos pactamos construir la cuarta región del
planeta después de la Unión Europea, el Nafta y Japón para brindar bienestar
a nuestros ciudadanos y sentarnos en la "mesa chica" de la negociación
universal.
...
Para ello propongo cuatro ejes temáticos elementales:
-
Cuestión
nuclear. En 1985 los entonces presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney
sentaron las bases de la integración al abrir los programas nucleares
que la Argentina y Brasil habían constituido desde el inicio de la
década del 50. Ambos programas expresaban la rivalidad entre nuestros
países y la "búsqueda de la bomba" como muestra de superioridad
estratégica para un eventual enfrentamiento bélico.
-
Ya
hace ocho años que funciona nuestra única institución supranacional,
la Agencia Brasileño - Argentina de Contabilidad y Control de Materiales
Nucleares (Abacc), con sede en Río de Janeiro, que garantiza la utilización
de la energía nuclear con fines exclusivamente pacíficos. (Al ser
la Argentina y Brasil los únicos países con programas nucleares en
la región, la garantía se extiende a toda América del Sur). Deberíamos
"mercosurizar" este eje poniendo la Abacc bajo directa dependencia
del Consejo del Mercosur, con un programa de generación de energía,
utilizaciones médicas, etcétera, y una presencia conjunta en los foros
internacionales que tratan estos temas.
-
Programa
alimenticio del Mercosur. Los países del Mercosur son en conjunto
los segundos productores y exportadores de las diez principales commodities
alimenticias del mundo. La creación de una agencia común debería tener
dos propósitos: hacia dentro del Mercosur, un programa de erradicación
del hambre que debería alcanzar este objetivo en un plazo no superior
a cinco años, y hacia fuera, una fuerte participación en el debate
sobre proteccionismo agrícola, precios, suministros a los países más
pobres, etcétera. Nuestra triste participación actual, a la cola de
Australia, en el grupo Cairns es la expresión de una actitud testimonial
y retórica que poco tiene que ver con nuestras verdaderas posibilidades
de ejercer presión si lo hacemos en forma conjunta y eficiente.
-
La
problemática del medio ambiente. La Amazonia, la Patagonia, la proyección
pacífica, atlántica y antártica de nuestros países representan casi
el 40 por ciento de la biodiversidad planetaria.... La interna, el
desarrollo de una propuesta medioambiental científica, productiva
y turística... Una agencia común que desarrolla un código ambiental
común... En lo externo, deberíamos ponernos a la vanguardia en un
tema que está en el tope de la agenda planetaria frente a la brutal
agresión cotidiana que nos presenta la extinción de la vida en la
Tierra...
-
La
lucha política y militar contra el narcotráfico. América del Sur es
la mayor productora y fraccionadora de cocaína y marihuana del mundo...
Batalla
frontal
Un
Mercosur consolidado institucionalmente, con vocación de construir una
gran nación sudamenricana, que haya derrotado el hambre y el narcotráfico,
que haya controlado el riesgo nuclear y que administre el medio ambiente...
Un
Mercosur pequeño, perforado por los conflictos entre lobbies sectoriales,
sin instituciones permanentes ni una épica moral ni objetivos macroeconómicos
y políticos, se disolverá sin pena ni gloria y pasará a engrosar la larga
lista de nuestros fracasos históricos.
Voto
por el Mercosur máximo, ambicioso, creativo, con ritmo de samba, cumbia
y tango, dispuesto a apostar fuerte y resolver los enormes problemas pendientes,
tal como nos reclama la ciudadanía en cada uno de nuestros países.
|