Declaración de Principios

1º)   Creemos que la unidad sudamericana puede construirse a partir del modelo de unidad política.

2º)   Creemos que el modelo de unión a partir de lo económico es útil para aquellos que deben crear un interés común; que en el caso de la América del Sur ya está consolidado por una historia, una geografía y creencias comunes.

3º)   Creemos que sólo es posible mantener en alto la dignidad humana a través del crecimiento y desarrollo moral, económico y espiritual; que este desarrollo es en definitiva el que resguarda los derechos del hombre. Creemos que la integración contribuirá a preservar estos derechos sagrados porque fortalecerá las instituciones populares y creará nuevas para velar por la igualdad de oportunidades.

4º)   Creemos en la democracia como un valor superior que es preciso defender y mantener y creemos que la unidad de los países sudamericanos permitirá afianzar las instituciones democráticas y que esta unidad debe construirse sobre las bases de igualdad y justicia que garantiza solo el ejercicio de la democracia.

5º)   Creemos en una historia común donde se entrelazan héroes y acontecimientos comunes; alegrías, tristezas y esperanzas compartidas como no posee ninguna otra región de la tierra.

6º)   Creemos vivir en medio de una trama de intereses que hacen de las relaciones internacionales una realidad compleja y creemos que, más allá de toda ideología, la voluntad política del pueblo de la América del Sur puede sobreponerse a lo económico.

7º)  Tenemos un sueño de compromiso de futuro en común. Un sueño que tal vez parezca lejano, pero que sentimos la necesidad de empezar a construir. Por nuestros padres y abuelos, por nosotros mismos y, fundamentalmente por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, creemos que la Unión de la América del Sur será el marco de nuestro destino próspero y el paradigma de nuestras más grandes aspiraciones.